La esperanza de un mejor año PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Benito Abraham Orozco Andrade   
Lunes, 30 de Diciembre de 2019 19:32

 

Benito Abraham Orozco Andrade.

 

 

Cada que concluye y/o inicia un año, es común, en múltiples personas, hacer un recuento de cómo fue el que está por terminar, así como qué proponernos mejorar para el próximo.

 

Cuestiones relacionadas con el sobrepeso son muy recurrentes, lo que incentiva, en no pocos casos, inscripciones en gimnasios aprovechando una anualidad a bajo costo, la cual es aprovechada por muchos durante sólo unos meses, incluso semanas, dejando así la ganancia no para el cliente, sino para el dueño del gimnasio.

 

Distintos propósitos adicionales surgen en esta temporada, relacionados con uno mismo o con los seres queridos, e indiscutiblemente serán positivos, pero el ir más allá, esto es, con todas y cada una de las personas con las que tengamos la posibilidad de interactuar, así como con la naturaleza en general, abonarían a una mejor calidad de vida individual y colectiva.

 

Preocuparnos por los demás, es cada vez menos prioritario y, por el contrario, existe una tendencia a despreciar la convivencia comunitaria y a dejar de ser solidarios con alguien más, sean familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, etc.

 

Pero si en lugar de cuestionar que si alguien que se nos acerca en la calle pidiéndonos una moneda, se la merece o no, simplemente se la ofrecemos con la esperanza de que en algo le pueda servir, incluso para mitigar con un alimento los nocivos efectos de las drogas, en su caso, pues esa sería una importante aportación en favor de un ser humano valioso (al igual que nosotros), por el único hecho de serlo.

 

Si en el trabajo asumimos nuestra obligación de ser solidarios con quienes están siendo acosados por el motivo que sea, rindiendo nuestro testimonio e interviniendo por ellos para que tengan una defensa adecuada ante la instancia a que haya lugar, indudablemente estaríamos cambiándole la vida a un compañero de labores y a su familia, así como allanando nuestra propia defensa ante una situación similar. Quienes ahora abusan, verán un sólido compromiso entre trabajadores que difícilmente querrán trastocar, lo que redundará en un mejor ambiente laboral.

 

Como ciudadanos que hemos ido evolucionando, sería más que conveniente pasar de las complacencias o de las lisonjas a quienes nos gobiernan, a la exigencia responsable e informada para evitar sorpresas al término de las administraciones en los tres niveles de gobierno, pues la pasarela por el banquillo de los acusados de los otrora “respetables” hombres del poder no cesa, independientemente de si en realidad son culpables, o se trata de revanchismos políticos.

 

Para quienes detentan el poder político y económico, y sobre todo para aquellos que además dicen ser cristianos, deberían proponerse ser más sensibles y considerados ante las necesidades del pueblo, actuando principalmente en favor de los ancestralmente expoliados.

 

Qué bien que estrechemos amplios lazos afectivos con amigos, compadres, compañeros de trabajo, vecinos, etc., los cuales en sí mismos ya son de una gran valía, a grado tal que en muchas ocasiones se les endilga el papel de padres, tíos, abuelos, hermanos y sobrinos -entre otros-, pero lamentablemente en un sinnúmero de casos se desprecia a quienes efectivamente lo son. Los familiares deben seguir siendo parte fundamental de nuestras vidas -principalmente nuestros padres-, por lo que debemos fomentar una convivencia sincera y amorosa entre ese importante círculo.

 

 El consumismo y el deseo de satisfacción inmediata de nuestras necesidades, ha venido a acaparar la atención y la preocupación de un sinfín de personas, independientemente de su condición económica, cultural y de edad, afectando la vigencia de valores que tradicionalmente regían el camino por el que una sociedad debía transitar. Se ha ido perdiendo la capacidad de asombro ante los hechos violentos que se presentan día a día y, por temor, por conveniencia y/o por incapacidad, se ve lejana la posibilidad de que la paz vuelva a prevalecer en nuestra ciudad, estado y país. Valores y más valores, es lo que necesitamos como individuos, familias y sociedad.

 

Se está prohibiendo el uso de popotes y bolsas de plástico, pero se siguen deforestando a diestra y siniestra los bosques. Las compañías mineras y de otra índole siguen vertiendo sus desechos en ríos, lagos y playas, perjudicando gravemente el medio ambiente. Al “fracking”, se le sigue considerando como una valiosa posibilidad de obtener energéticos, sin importar la alta contaminación al subsuelo.

 

Por el bien de todos, preocuparnos y ocuparnos de los demás, así como del medio ambiente, sería el mejor propósito que pudiéramos hacernos para el próximo año 2020.

 

 

El Clima