¡El 9, ninguna se mueve! PDF Imprimir E-mail
Opinión - Luis Javier Valero
Escrito por Luis Javier Valero Flores   
Domingo, 08 de Marzo de 2020 06:19

Luis Javier Valero Flores.

 

¿De qué se trata esta consigna que ha impactado al país entero?

 

¿Será capaz de remover las más acendradas concepciones, fobias, y tabúes?

 

¿Incidirá en la disminución de la misoginia -porque pensar en la extinción es un sueño guajiro, por desgracia- prevaleciente hasta en el último de los poros de la absoluta mayoría de los mexicanos?

 

¿Podremos aspirar a parar la matazón de mujeres, que nos ahoga día tras día?

 

Todo se conjuntó para que la protesta se convirtiera en uno de los asuntos más trascendentales ocurridos en los últimos meses:

 

La dimensión de la tragedia, el hartazgo generalizado, las múltiples manifestaciones feministas; los feminicidios emblemáticos, la disputa política existente en el país; la confrontación ideológica, desatada por el apoyo o el rechazo al paro del 9; las posturas del presidente López Obrador, las de su esposa y la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, que primero apoyaron y luego impugnaron la movilización.

 

El apoyo interesado del PAN y de algunos de los sectores más conservadores desató la oposición del morenaje a la protesta feminista, enmedio de la contradicción interna.

 

El crecimiento del llamado a parar hizo que hasta la encubierta misoginia de los más variados personajes de la vida nacional se hiciera evidente y el rechazo visceral de parte de los sectores más ligados a la iglesia católica.

 

De hecho, el llamado a efectuar la protesta ya ha obtenido, con creces, varios de sus objetivos; el principal, llamar la atención a este fenómeno, tan arraigado, tan naturalizado, tan “normalizado”, de creer que las mujeres son seres inferiores a los hombres y que, por tanto, tienen el derecho a disponer de ellas en las más variadas formas, que las pueden golpear, sobajar, discriminar, burlarse, tocar, violar o hasta matar, sólo porque ellos son hombres, y ellas, mujeres.

 

¿O aceptar como normal que las mujeres perciban salarios menores a los de los hombres, en los mismos puestos de trabajo?

 

¡Cómo se le dificulta a una porción importante de la sociedad admitir que existe una abierta, soterrada, violenta, pacífica, admitida, repudiada, perseguida y tolerada misoginia! En lo que es una gigantesca contradicción pero que refleja, bien, a la parte mayoritaria de nuestra sociedad, hipócrita a más no poder.

 

Todos repudiamos las violaciones, pero se intenta acallarlas lo más posible cuando la tragedia llega a la casa -o se encuentra en el interior-; todas las autoridades declaran que “aplicarán todo el peso de la ley” en contra de los asesinos o agresores de las mujeres, pero las fiscalías encargadas de la persecución de los delitos contra ellas y la familia son atendidas, (en un buen número de casos) por personal que no tiene mayor empatía con su responsabilidad y cuyas conductas son las encaminadas a desactivar la denuncia o por lo menos a atenuarla.

 

¿Cuánto deben batallar las mujeres para que las autoridades -de todo tipo- acepten que existe un caso de acoso sexual, de violación, o de violencia doméstica?

 

¿Cómo olvidar las frases de los gobernantes priistas y panistas de Chihuahua, además de los más importantes jerarcas de la iglesia católica, cuando acusaban a lo corto de las faldas de las asesinadas en el triste lapso de las muertas de Juárez y las de Chihuahua? ¿O criticarlas, porque, decían, que andaban de “locas” y por eso las mataban?

 

La tragedia de las mujeres de México llegó a tales niveles que debiera asimilarse el hecho de que, hasta los opositores al gobierno y los que desde las posiciones gubernamentales no supieron -o no quisieron- desarrollar políticas públicas en pro de las mujeres, ahora se suman al paro de mañana.

 

Si el “9, ninguna se mueve” obtiene que un mayor número de hombres asimile algunas de las cosas que aquí y mañana en todos los espacios informativos y públicos, en las calles, en las escuelas, en los centros de trabajo, de esparcimiento, en los barrios, en las colonias, se dirán a voz en cuello, exigiendo parar a todo ello, habrá obtenido un resonante triunfo, no sólo para la causa de quienes originalmente convocaron, sino para el total de la sociedad y le habrá propinado una más que resonante lección al gobierno de la república, a todos los partidos políticos; a toda la clase política, responsable de muchas de las cosas que originaron el desastre que motivó a movilización tan impactante.

 

Lo ocurrido recientemente le costará más a quien ahora gobierna.  Por no compartir o no apreciar en toda su magnitud del problema femenino y, sobre todo, por la pobre conceptualización del presidente López Obrador sobre el tema, a grado tal que llegó a expresar que “le chocaba” la palabra género; “no la uso”, dijo, ante la exigencia de la activista Flora Guerrera, de que el gobierno se “empapara de la visión de género” y luego, su propuesta de que se reconciliaran la reportera Isabel González y el reportero que le deseó que le dieran un balazo, -lo que constituye un lenguaje de odio, incitación a la violencia y la apología del delito- en lugar de orientar esa denuncia a las instancias correspondientes, entre ellas la fiscalía encargada de la persecución de los delitos cometidos en contra de los periodistas, y a la Comisión de prevención de la discriminación, además de efectuar un contundente rechazo a tales conductas.

 

Lo peor ocurría simultáneamente: Infinidad de personas que comentaban la transmisión por las redes sociales de presidencia emitían una inmensa cantidad de mensajes groseros, agresivos, misóginos en contra, no del agresor, sino de la reportera que era capaz de denunciar el caso en la conferencia presidencial de López Obrador y se atrevía a “interrumpir” al presidente mientras hablaba. ¡Qué terrible!

 

El Nueve Ninguna se Mueve es muchísimo más que un paro nacional, es la más grande demostración del hartazgo de la sociedad, ante una violencia que diariamente, sufren niñas y mujeres.

 

Las mujeres constituyen el 48% de la Población Económicamente Activa. Si todas ellas pararan mañana, equivaldría a un costo superior a los 24 mil millones de pesos y a casi la producción de la industria automotriz de un mes.

 

Más. De acuerdo con el Inegi el trabajo no remunerado, que lo hacen mujeres en un 90%, equivale al 25% del PIB, casi 7 billones de pesos, cantidad superior al presupuesto del gobierno federal.

 

La paralización femenina afectará a millones de mexicanos, pero afecta mucho más el crimen, particularmente el desatado en contra de las mujeres. Debiera llevar al Estado mexicano a efectuar una profunda reconversión, en todas las áreas, especialmente en la educativa, en la laboral y la procuración y aplicación de la justicia.

 

Para ello urge educar para cumplir con los derechos humanos, para fomentar y exigir el respeto al prójimo, con las autoridades al frente y el indiscutible apoyo de la sociedad. Y crear los instrumentos necesarios de la sociedad para ejercer una puntual vigilancia en aspectos y dependencias, especialmente las dedicadas a la procuración y aplicación de la justicia.

 

Urge reconvertir a las fiscalías encargadas de los delitos contra la mujer, la niñez y la familia; convertirlas en lugares en los que las mujeres que acuden a ellas encuentren compañía, asesoría, protección, seguridad y comprensión de la situación que las obligó a acudir a esas instancias.

 

La protesta-movilización de mañana hará más evidente el doloroso y dantesco escenario mexicano, ante el cual se reacciona con una tolerancia  francamente inexplicable e inconmensurable.

 

El tema no es menor, un promedio de 11 mujeres son asesinadas por día y ¿no pasa nada? Ni una más, es la consigna.

 

Y las matan por ser mujeres, en eso consiste la diferencia.

 

A ellos no los matan por ser hombres; no, los matan porque están en el bando contrario, en la banda rival, porque se atravesaron en el camino de alguien que chocó, porque se pelearon en alguna fiesta o en un antro, fruto del consumo de drogas y bebidas… no, no porque fueran hombres.

 

¿Cómo sobrepasar este drama solo con leyes? La prohibición de violar, torturar y matar no tiene éxito, como tampoco lo tiene elevar los años de prisión.

 

Sólo faltaba Morena en proponer y aprobar el endurecimiento de las penas para combatir la elevación de la incidencia criminal.

 

Ahora compiten panistas, priistas y morenistas en ver quien propone las penas más severas.

 

Muy pronto olvidaron que lo correcto es combatir las causas de cualquier problema, particularmente el ahora comentado, con tantas raíces estructurales, que permitan detectar el origen del fenómeno de odio, del complejo machista, de la ausencia de ética y la ausente sensibilidad humanitaria. Y poner en marcha al Estado mexicano con las políticas públicas necesarias para acabar con tales fenómenos.

 

En 1975, las islandesas dejaron sus trabajos y labores domésticas para exigir igualdad, fue el primer "Un día sin mujeres" en el mundo. A raíz de ello, en 1980, Vigdís Finnbogadóttir llegó a la Presidencia. Fue la primera mujer en el mundo en ser elegida democráticamente en las urnas como jefa de Estado. Era una madre soltera y divorciada.

 

Las transformaciones efectuadas a raíz de ese día fueron mas allá, abarcaron a todos los ámbitos de la vida política, social y económica de Islandia.

 

Las consecuencias positivas del paro de mañana serán, sin duda -ya lo son- un indudable avance en el sentido de preservar la vida, la dignidad y el bienestar de las mujeres.

 

Bueno, hasta las mentes más conservadoras -dicho esto, no con el ánimo de confrontar, sino con el de describir, por aquello de las personas que aún propugnan por un papel subordinado de las mujeres, en la estructura familiar, al padre, al marido, a los hermanos, a los tíos…- han sido sacudidas por el descomunal arsenal mediático de los últimos días, desatado por una iniciativa que parecía sumarse al de otros años, de carácter más bien marginal, que ocupaba muy pocos espacios en la opinión pública.

 

Hoy, desatada la protesta femenina a raíz de la presentación de varios feminicidios emblemáticos, que dieron pie a un buen número de manifestaciones, en las que en prácticamente todas se apreciaron acciones violentas, o agresivas de parte de sectores de las manifestantes; pero, ojo, de ninguna manera desacreditadas por el grueso de los contingentes femeninos (especialmente los de la Ciudad de México) constituyen el antecedente catalizador de lo que ahora hemos presenciado o protagonizado y que tampoco encontró mucha oposición por parte de los hombres, ni de personas de pensamiento conservador y sí de una parte de la iglesia católica y de los sectores más a la derecha, que no están dispuestos a apoyar una iniciativa que proviene, efectivamente, de las organizaciones feministas más abiertamente promotoras del aborto.

 

Pero hasta esa polémica quedará superada, en la realización de la protesta, del paro de labores, en la manifestación de apoyo a tal iniciativa  participarán mujeres a favor y en contra del aborto.

 

Este tema formará parte de los días y semanas posteriores y quienes llaman a no apoyar se quedarán fuera de una de las preocupaciones mayores de amplios sectores de la población femenina, la de su seguridad y la violencia ejercida en contra de ella.

 

Por desgracia, esa es la principal motivación del “9, ninguna se mueve”. Por eso será la manifestación más importante en contra de la aparente infinita violencia que nos sacude diariamente, especialmente la desatada en contra de las mujeres.

 

No puede haber duda, el apoyo debe ser incondicional.

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