Dicen que muchos se mueren de otras cosas, "¿por qué darle importancia al Covid-19?" PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Miércoles, 01 de Abril de 2020 17:05

Mario Alfredo González Rojas.

 

En 1919 se contabilizaron más de 50 millones de muertos en el mundo, debido a la influenza española, una cifra alarmante. Se dice que entonces la población mundial era de alrededor de mil 600 millones. En la primera guerra mundial habían pedido la vida unas 15 millones de personas. Los números a veces nos lastiman. Los seres humanos no somos números, pero sí nos valemos de ellos para muchas cosas.

Hoy, por coronavirus, son más de 847 mil casos confirmados y más de 41 mil muertos en el mundo. Es alarmante siempre saber, que se mueren y mueren seres humanos por causas diversas, y no se vale que se diga, como algunos inconscientes alegan, que no tiene caso que nos angustiemos ahora por los que han fallecido por culpa de ese bicho llamado coronavirus. Mucha gente se muere por diabetes, infartos, de la próstata, es asesinada, cae en accidentes viales, etc.

La muerte nunca ha sido una novedad, incluso para los niños; es un paso inevitable, pero no tenemos porqué minimizar el hecho de que alguien se muera, por lo que sea. Es cierto, hay muchas muertes diariamente y a cada segundo, pero no hay que considerar que por ese solo hecho, no importa un muerto más por causa de un contagio. Es como decir que si hay muchos que ingieren bebidas alcohólicas y le entran a la droga, no tenemos que alarmarnos con la legalización de la mariguana. No es válido el argumento simplista, de que la Ley Seca se acabó con las medidas que permitían el consumo, y que de esa forma ya no hubo problemas con el tráfico del etílico, y que todo quedó en paz. Volvamos otra vez a los números: cuántos mueren  por consumo de alcohol anualmente en el mundo?

Según la OMS unos tres millones mueren al año, principalmente hombres, aunque en estos tiempos ya son bastantes las mujeres que compiten con el varón, a ver quién aguanta más. No neguemos que uno de los más grandes males de la humanidad, es el consumo despiadado de bebidas embriagantes. Cuando se legalizó el consumo de alcohol, se abrieron las mangueras surtidoras de veneno,  sin discriminación y así pasará con la canabis. Qué ley ni que ley, se trata de hacer negocio a costa de vidas humanas.

Volviendo al coronavirus, parece que apenas vamos a medio camino. Tantito que es alarmismo y tantito que es valemadrismo, por hablar en castellano de "alta prosapia". No caigamos en el pánico, ni tampoco en "el no pasa nada". Decía Protágoras, el sofista griego, que el hombre es la medida de todas las cosas, y así es, tenemos libre albedrío, y entendemos las cosas.

Lavémonos las manos, salgamos lo menos posible a contemplar el peregrinar de la alegría y el dolor por esas polvorientas y agujeradas calles, entre malandros y gente de bien. Todo existe en esta vida.

Y no porque se mueran muchos todos los días por mil causas, vamos a restarle valor a las vidas humanas que se vayan a agregar a las cruces que brillan en los cementerios, debido al covid-19. Con razonamientos tan pueriles, qué caso puede tener cualquier lucha por la vida y la felicidad.

 

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