¿Cuarta transformación de México: socialista o comunista? PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Isaías Orozco Gómez   
Domingo, 05 de Julio de 2020 13:13

Isaías Orozco Gómez.

 

“Ni la Naturaleza ni Dios conocen ninguna diferencia social de las que ha introducido  la codicia humana” Padre  Cirilo de Alejandría

 

No se usted, respetable lector, pero de la primera y segunda parte del tema que estamos tratando, al cual llegamos al tercer planteamiento, pueda inferir o deducir, que el régimen de la Cuarta Transformación encabezado por el presidente de los EUM, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), tenga las bases esenciales del comunismo primitivo o antiguo, del socialismo utópico o del socialismo y comunismo científico contemporáneo de los grandes pensadores: Carlos Marx,  Federico Engels, Vladímir Ilich Lenin… 

 

Es de esperar que con la lectura de los tres trabajos publicados, se despeje lo más objetivamente posible, si tienen  razón la DERECHA, los CONSERVADORES del país, en  acusar  e insistir “fanáticamente”, en que AMLO lleva a México, hacia el COMUNISMO. Mientras tanto, conscientes de que el espacio asignado restringe su contenido, PROSEGUIMOS: LOS PADRES DE LA IGLESIA Y EL COMUNISMO.

 

Durante los tres o cuatro primeros siglos del cristianismo, lo mismo que el deseo de volver a la edad de oro, como  era el ideal de los poetas y pensadores de la antigüedad,  consideró la comunidad cristiana de Jerusalén el modelo recomendado por los padres de la iglesia y todos los cristianos sinceros. Los principales representantes de esta   doctrina religiosa, moral y filosófica, fueron, precisamente los PADRES DE LA IGLESIA: Barnabás, Justino el Mártir, Clemente de Alejandría, Orígenes, Tertuliano, Cipriano, Lactancio, Basilio de Cesárea, Gregorio de Nacianzo, Juan Crisóstomo, San Ambrosio, San Agustín.

 

Todos se significaban partidarios del comunismo o, al menos, de un género de vida basado en el espíritu de COMUNIDAD, que ellos conceptuaban como el más VIRTUOSO y el más de acuerdo con el IDEAL CRISTIANO. Así, Barnabás, el más próximo a la edad apostólica, ordena a los cristianos: “Deberás compartir todo, en todo y por todo con tu prójimo y no hablar nunca de propiedad. Porque si ya sois hermanos desde el punto de vista de los bienes espirituales, con mayor motivo debéis serlo en lo que concierne a los bienes materiales perecederos”.

 

San Cipriano, entusiastamente describe la comunidad cristiana de Jerusalén: “De cuanto viene de Dios gozamos en común. Nadie está excluido de sus dones y beneficios, de suerte que todos los hombres pueden disfrutar por igual los bienes y la benevolencia de Dios”.

 

Lactancio, que era firme seguidor de “La República” de Platón, pensaba que sería posible el COMUNISMO si sus partidarios veneraran a Dios, fuente de toda sabiduría y de toda fe. Y añoraba los tiempos bienaventurados de la prehistoria, cuando todavía reinaba la justicia sobre el mundo, cuando todos los hombres vivían en común y no carecían de nada de lo que pertenece a todos.

 

Proverbial lo sostenido por Basilio el Grande, en sus “Homilías”: “Nada resiste al poder del dinero, ante él se arrastra todo. ¿No delata a un ladrón el hecho de reclamar como de su propiedad los bienes que ha recibido únicamente en depósito para administrarlos? El pan que te apropias es del que tiene hambre, del que está desnudo la vestidura que guardas encerrada en tus cofres, del que va descalzo los zapatos que se enmohecen sin utilidad en tu casa, del que no posee nada el dinero que tienes escondido en tu cueva”. Y reclama la comunidad de bienes: “¿Podremos mostrarnos más crueles que los animales nosotros, que estamos dotados de razón? Porque ellos consumen en común los productos de la tierra. Pero nosotros nos apropiamos los bienes que deben pertenecer a todos y poseemos solo lo que pertenece a la COMUNIDAD”.

 

Por su parte: Juan Crisóstomo recomienda  vivir las experiencias comunistas según el modelo de las comunidades cristianas de Jerusalén. San Ambrosio considera hija del pecado la propiedad privada; sosteniendo que es la NATURALEZA, por consiguiente, la que ha creado el comunismo, y es la violencia la que ha creado la propiedad privada. San Agustín, discípulo de San Ambrosio, se pronuncia también en pro del comunismo, afirmando que: “La propiedad privada provoca disensiones, guerras, insurrecciones, matanzas, pecados graves o veniales […] Poseemos demasiadas cosas superfluas. Contentémonos con lo que Dios nos ha dado y tomemos sólo aquello que necesitamos para vivir. Porque lo necesario es obra de Dios, y lo superfluo, obra de la codicia humana. Lo superfluo de los ricos es lo necesario de los pobres. Quien posea un bien superfluo posee un bien que no le pertenece”.

 

Había que extenderse un tanto en los pronunciamientos de algunos Padres de la Iglesia, debido a que  un sector  –si no es que todos– de los, hoy por hoy, autollamados BOA y FRENAA, son gente cercana al clero, se consideran cristianos-católicos, apostólicos y romanos y muy caritativos, pero sempiternos enemigos –sin conocimiento de causa– del socialismo y del comunismo, en sus diversas expresiones. Veamos ahora algo sobre el SOCIALISMO UTÓPICO:

 

“UTOPUS, un rey como lo deseaba Platón y los humanistas, conquista la península seca y árida de Abraxa y la transforma en una isla fértil, que desde entonces lleva su nombre y merece, por cierto, llamarse Utopía, es decir, país de la dicha”. Los procedimientos de que se valió UTOPUS para alcanzar su objetivo, son  el COMUNISMO y la EDUCACIÓN” (“Utopía”, Tomás Moro).

 

El término utópico deriva de la denominación de “Utopía” (1516), obra literaria de uno de los fundadores del Socialismo Utópico, el pensador humanista inglés, Tomás Moro. Utopía procede del griego y literalmente significa: lugar que no existe. Se considera la etapa pre-científica en la formación de la teoría acerca de la sociedad. Está basada en la comunidad de bienes, en el trabajo obligatorio para todos y en la igual distribución de los productos. Los socialistas utópicos, al criticar el régimen existente, basado en la propiedad privada, al presentar imágenes del futuro régimen ideal, al querer fundamentar teóricamente la necesidad de la PROPIEDAD SOCIAL, utilizaron no pocas ideas y conjeturas geniales.

 

A ello se debe, en efecto, que el socialismo utópico, junto con la economía política inglesa y la filosofía clásica alemana, constituyan una de las fuentes ideológicas del  socialismo científico. La condena de la propiedad privada y la exaltación de la comunidad de bienes pueden hallarse ya en algunos escritores de la antigua Grecia y Roma, en “herejes” medievales, en los programas de algunas sublevaciones campesinas de la época feudal y en los ideólogos de los campesinos. A medida que surge y se desarrolla el capitalismo, que se van formando los precursores más o menos desarrollados del proletariado, el socialismo utópico va adquiriendo cada vez más, rasgos de realismo histórico, se va haciendo más complejo como teoría.

 

Según nuestras fuentes, su  desarrollo sistemático comienza en el período en que nace el CAPITALISMO, en la época del Renacimiento y de la Reforma… Ni remedio, en próximo trabajo con diferente encabezado, continuaremos.

 

Apreciable lector, si los USA (DEA, FBI, CIA, OEA, Pentágono, Trump) estuviesen seguros de que AMLO al llegar a la Presidencia de los EUM, implantaría el “comunismo”, no sólo no lo hubiesen dejado llegar, sino que lo ubicaría en el círculo de países de “cuidado”: revolucionarios, socialistas marxistas, izquierdistas-revoltosos o hasta terroristas (Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Chile, Argentina…); y, ni remotamente, se realizaría la reunión bilateral del próximo miércoles 8 del mes que corre, entre México (AMLO) y USA (TRUMP).