Salud y Educación, dos prioridades para el mundo antes y después de COVID19 PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Viviana Mendoza   
Martes, 11 de Agosto de 2020 09:27

Es urgente construir mejores sistemas, más inclusivos y resilientes, de cara al futuro.

 

El doctor Tedros Adhanon Gebreyesus recordó que la iniciativa para lograr vacunas y tratamientos impulsada por la OMS requiere 100.000 millones de dólares, pero por ahora sólo han recibido una décima parte de esa financiación.

 

El director general de la Organización Mundial de la Salud señaló la mañana del lunes 10 de agosto que aún estamos a tiempo de contener la pandemia, que esta semana alcanzará los 20 millones de casos y 750.000 fallecidos.

 

Hay dos elementos esenciales para abordar la pandemia de manera eficaz, señaló el doctor Tedros Adhanon Gebreyesus: los líderes deben tomar medidas y los ciudadanos deben adoptar nuevas medidas.

 

Reiteró que tener los conceptos básicos correctos proporciona una imagen clara de dónde está el virus y las acciones específicas necesarias para suprimir la transmisión y salvar vidas.

 

“Medidas fuertes y precisas como estas, en combinación con la utilización de todas las herramientas a nuestra disposición, son clave para prevenir cualquier resurgimiento de enfermedades y permitir que las sociedades se reabran de manera segura”.

 

Recordó que las cadenas de transmisión se han roto mediante una combinación de identificación rápida de casos, rastreo completo de contactos, atención clínica adecuada para los pacientes, distanciamiento físico, uso de mascarillas, limpieza regular de manos y toser lejos de los demás.

 

A medida que los países trabajan para suprimir COVID-19, debemos acelerar aún más nuestro trabajo para desarrollar rápidamente y distribuir equitativamente las herramientas adicionales que necesitamos para detener esta pandemia.

 

Los servicios de salud están siendo interrumpidos a medida que los trabajadores de salud son redirigidos para atender pacientes con COVID-19, las personas dudan en buscar atención de rutina debido al temor a infectarse con el nuevo coronavirus, y las cadenas de suministro mundiales de medicamentos y equipos se tensan, dijo el 4 de agosto la Directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne. 

 

La vacunación de rutina, la atención para la diabetes, la hipertensión y el VIH, así como la salud materna se han visto afectadas. Los países deben adaptarse y asegurar la continuidad de servicios de salud esenciales junto con la respuesta a la pandemia.

 

La OPS hace un llamado a los países a adaptarse a esta nueva situación para “rediseñar cómo se brinda la atención esencial e invertir en el primer nivel de atención”, utilizando la telemedicina, las visitas domiciliarias y los programas de extensión comunitaria para apoyar a las poblaciones vulnerables”. Al mismo tiempo, también deben mitigar los efectos de la COVID-19. “Esta no es una opción o la otra, sino que los gobiernos deben lograr ese equilibrio cuidadoso para la salud pública”, instó la Directora de la OPS.

 

“Los países pueden responder a la COVID-19 proporcionando pruebas y seguimiento de contactos, al tiempo que ofrecen otros servicios esenciales como vacunas y apoyo de salud mental. Un enfoque integrado ahorra tiempo y recursos a los pacientes al tiempo que mejora la calidad de la atención que reciben”, sostuvo. Las inversiones en atención primaria de salud también mejoran la eficiencia, reducen los costos de atención médica y permiten que los hospitales y las comunidades amplíen su capacidad en otras áreas de atención.

 

Respecto a Educación: 

 

El 6 de agosto, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, presentó el informe Education in the time of COVID-19 and beyond [La educación en tiempos de Covid-19 y más allá] y advirtió de que la pandemia ha causado el trastorno más grave registrado en los sistemas educativos en toda la historia y amenaza con provocar un déficit de aprendizaje que podría afectar a más de una generación de estudiantes. También es probable que los cierres de escuelas acaben con décadas de progresos en este ámbito, según señala el informe, que se basa en datos de la UNESCO y contiene recomendaciones sobre medidas que podrían evitar el inminente desastre.

 

La UNESCO coordinó la preparación del Informe de políticas del Secretario General, que contiene aportes de 15 organizaciones asociadas.

 

“Ya nos enfrentábamos a una crisis de aprendizaje antes de la pandemia”, afirmó el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, en el vídeo de presentación del Informe. “Ahora nos enfrentamos a una catástrofe generacional que podría despilfarrar un potencial humano incalculable, socavar décadas de progreso y agravar las desigualdades más arraigadas”.

 

En el Informe se pide a las autoridades nacionales y la comunidad internacional que aúnen esfuerzos para situar a la educación en la vanguardia de los planes de recuperación y proteger las inversiones en el sector educativo. Para esto, la UNESCO convocará, antes de que termine el año en curso, una sesión especial de la Coalición Mundial para la Educación.

 

El cierre de escuelas no solo afecta a la educación; también impide el suministro de servicios esenciales para los niños y las comunidades, entre otros el acceso a una alimentación equilibrada, y limita la capacidad de los padres para acudir al trabajo. Asimismo, las medidas de clausura incrementan el riesgo de que las niñas y las mujeres puedan padecer violencia doméstica.

 

La tarea de evitar que esta crisis del aprendizaje se transforme en una catástrofe generacional debería ser una prioridad para los dirigentes del mundo y para todos los interesados del sector educativo, señala el Informe, al insistir en la función de la educación como motor del progreso económico, el desarrollo sostenible y la paz duradera.

 

El Informe contiene recomendaciones orientadas a atenuar los efectos de la pandemia en cuatro ámbitos:

 

Eliminar la propagación del virus y formular planes integrales para la reapertura de los centros escolares: Este punto abarca las medidas sanitarias y de seguridad, la atención a las necesidades de los niños marginados, el planeamiento conjunto y la celebración de consultas con docentes, padres y comunidades. Las Naciones Unidas han publicado orientaciones para ayudar a los gobiernos en esta compleja tarea.

 

Proteger la financiación de la educación y colaborar para atenuar las repercusiones negativas: A pesar de los recortes del gasto público, las autoridades nacionales deben proteger los presupuestos del sector educativo e incluir a la educación entre las medidas de estímulo que se adopten como respuesta a la COVID-19. La comunidad internacional debe proteger la asistencia oficial al desarrollo destinada a la educación. La condonación, el aplazamiento y la reestructuración de la deuda de los países de ingresos bajos y medios-bajos forman parte de la solución que ayuda a los países a invertir en educación.

 

Incrementar la resiliencia de los sistemas educativos con miras al desarrollo justo y sostenible: El aumento de la resiliencia exige una atención prioritaria a la equidad y la inclusión, con medidas orientadas a abordar las necesidades de los estudiantes más vulnerables y marginados, y a garantizar que las presiones económicas y las costumbres relativas al género no impidan que las niñas vuelvan a la escuela. La capacidad de gestión de riesgos debe consolidarse en todos los niveles.

 

Replantear la educación y dinamizar el cambio positivo en materia de enseñanza y aprendizaje: La escala de las innovaciones aplicadas en breve plazo para garantizar la continuidad del aprendizaje demuestra que el cambio puede acontecer con suma rapidez. Las soluciones deben abordar las pérdidas en materia de aprendizaje, evitar el abandono escolar, en particular de los más marginados, y velar por el bienestar social y emocional de alumnos, profesores y demás personal docente. Entre otras prioridades figuran la mejora del apoyo que se presta a la profesión docente, la supresión de las barreras que estorban la conectividad, la inversión en tecnologías digitales y la flexibilización de los itinerarios de aprendizaje.

 

El Informe de políticas de las Naciones Unidas se presenta en el marco de la campaña #SalvarNuestroFuturo, una iniciativa plural coordinada por diez organizaciones, entre otras la UNESCO, que se ha propuesto sensibilizar acerca de la situación de emergencia que atraviesa la educación en el mundo e instar a que se aumenten las inversiones en el sector.