Hay que aplaudir las remesas pero no presumirlas. ¿De acuerdo? PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Lunes, 19 de Octubre de 2020 15:08

Mario Alfredo González Rojas.

 

¿Qué habría pasado en México, si no hubieran llegado las remesas de Estados Unidos este año, y además en la forma tan amplia en que lo fueron? En otra pifia mental, dijo el presidente hace meses, "que la pandemia vino a golpearnos, y qué lástima porque  íbamos rete bien". Habrase visto tamaña incoherencia.

 

El crecimiento económico en días previos a la pandemia era de 1.6 %, luego advirtió el Banco interamericano de Desarrollo, el BID, que ya en el auge de la Covid19, se caería un 2.3 % con un impacto moderado y que si pegaba en extremo, se desabarrancaría el PIB a un 5.3 %. Y lo peor, es que no haya una percepción racional de lo que significan los números, porque el señor López dice que el desarrollo no hay que medirlo en base al crecimiento económico. Y que en nuestro país hay desarrollo, y que hemos olvidado que México es feliz, feliz, feliz.

 

El más ignaro de los seres humanos comprende, que sin dinero no hay desarrollo, no hay nada. Una verdad de "perogrullo", es que si no contamos con recursos económicos no se puede impulsar el desarrollo: no vale la pena abundar en cosas tan simples. En 2019 había 36 millones de mexicanos en Estados Unidos y de esos, son demasiados los que se "reportan" frecuentemente con su familia en México, con sus remesas, las que este año han sido de enero a junio del orden de más de 19 mil millones de dólares. Hay registros de que entre 1836 y 1853, dio comienzo la migración de mexicanos a Estados Unidos, los que eran contratados para construir el ferrocarril en el oeste americano. Así es que hay que echarse un clavado a la historia, para tener una idea de cuántos dólares hay paliado de alguna forma las necesidades económicas de México, por 175 años.

 

La mayor parte de los migrantes se van por motivos económicos, buscando mejor trabajo y remuneración, y en casos más críticos por cuestiones de supervivencia. En este concepto, no es conveniente que el gobierno federal haga tanto alarde del envío de remesas, que si bien ayudan a la economía nacional, no dejan muy bien prestigiado el crecimiento económico del país. Hay que crear fuentes de empleo, al margen de fincar nuestras expectativas de desarrollo en la dependencia económica del extranjero, así como en un creciente asistencialismo.

 

Antes de la pandemia, en 2018, según el Coneval, había  en México más de 52 millones de pobres y más de 10 millones de personas en pobreza extrema; eran días previos al  gobierno federal actual, y ya andaba cerca la pandemia, así es que échele cuentas con las desgracias que en adelante nos llovieron.

 

Como dice la canción, más o menos así: "vino el remolino y nos alevantó".