El pueblo boliviano retoma su camino. PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Benito Abraham Orozco Andrade   
Lunes, 19 de Octubre de 2020 15:11

Benito Abraham Orozco Andrade.

 

A casi un año de que se llevará a cabo el golpe de Estado en contra de Evo Morales, ¾y que lo orilló a su destierro¾, nuevamente se celebran elecciones presidenciales en Bolivia, cuyos resultados contradicen los argumentos de fraude electoral que se manejaron en aquella ocasión.

 

En un concierto de infundios en los que no podía faltar la participación de la Organización de Estados Americanos (OEA), ésta señaló el año pasado que en las elecciones presidenciales del 20 de octubre se habían presentado irregularidades y que por lo tanto debían efectuarse nuevos comicios. Por el contrario, el Centro para la Investigación Económica y Política con sede en EEUU, precisó que no se encontraron pruebas de fraude o de irregularidades, cuestionando severamente el compromiso que la OEA debe tener como observar electoral imparcial y profesional.

 

Derivado de ese supuesto fraude, tanto desde el interior como desde el exterior se continuaron dando múltiples presiones para que Evo Morales dejara el poder, autoproclamándose Jeanine Añez como presidenta interina del país sudamericano, lo que los países enemigos de aquel inmediatamente calificaron como una asunción legitima. Cómo entender el derrocamiento de un presidente que tuvo un gobierno que brindó buenos resultados a la economía nacional y que favoreció a los más desprotegidos, y en su lugar una mujer racista dirigiendo un país con una marcada población indígena. Que cada quien saque conclusiones sobre qué tipo de intereses se impusieron en ese Estado Plurinacional.

 

Sin embargo, el pasado domingo se efectuaron nuevamente elecciones, que de acuerdo con los primeros resultados surge como ganador Luis Arce, candidato del Movimiento al Socialismo (MAS), quien obtuvo el 52.4% de la votación, seguido de Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana (CC) con 35.5% y Luis Fernando Camacho de Creemos con el 14.1%. Dado lo rotundo del triunfo de MAS, que es la organización política a la que pertenece Evo Morales, a Jeanine Añez no le quedó más que reconocer el triunfo, felicitando a los ganadores y pidiéndoles gobernar pensando en Bolivia y en la democracia. Un gran cinismo al hacer esa petición, después de haber derrocado a un gobierno legítimo.

 

Esta es una muestra más de lo que equivocado que se está, cuando se aseverada que tal o cual persona o gobierno están en contra del bienestar de un pueblo. También es un ejemplo de los intereses advenedizos que pretenden manipular a la sociedad (y en cierta medida si logran hacerlo), haciéndoles creer que determinado gobernante o gobernantes son perjudiciales para el futuro de un país, hasta el punto de querer equipararles con seres demoniacos.

 

Entonces Evo Morales seguramente no ha sido ese mal presidente que se dice fue, pues el que hayan ganado nuevamente sus correligionarios, desvirtúa tal pretensión de desprestigiarlo. No hay que perder de vista que los pueblos no tienen ni los recursos económicos ni la malicia con que actúan los potentados políticos y económicos, con lo cual pueden golpear hasta al mejor gobierno, pero con lo que si cuentan es con una gran dignidad.