Alta y Adentro ¿Qué fue lo que fue en el juego del domingo?? Imprimir
Noticias - Chihuahua
Escrito por Jaime E. Rey   
Martes, 21 de Septiembre de 2010 11:02

Juego de sorpresas el del domingo que ganó Mineros a Algodoneros para sacar en Delicias las dos victorias requeridas para llevarse las hostilidades a su casa. Pero el triunfo no debió sorprender, se debió desear y estudiar. Desearse primero porque los chamacos de Parral lo merecían más y más merece ganar el campeonato. Estudiarse porque: ¿De ganar Algodoneros, de que pueden presumir? En este torneo se juega más por orgullo cívico que por un trofeo. No debe considerarse propio algo que foráneos vienen a ganar para una ciudad.

En el 2004 cuando Mazorqueros se coronó dije a quienes gritan “ganamos”, “somos campeones”, ¿cómo que ganamos? Nosotros somos camarguenses, los Mazorqueros no son producto de nuestra tierra, son lo que el dinero de los Sáenz Flores compró. Ganó el dinero.
 
El juego tiene una lección. Podemos usar cuanto adjetivo existe para cubrir de gloria un triunfo, pero me pregunto: ¿Cuántos foráneos se han arrugado en la condición que se encontraban Mineros? ¿Cuantos han pedido más dinero para jugar en finales o juegos difíciles? Son legión.
 
Ejemplo reciente es el orate apodado “Tucán” que en años seguidos ha hecho ridículos panchitos por más dinero antes de los juegos más importantes de la temporada.
 
La lección es, con nativos Parral puede presumir, no necesita buscar adjetivos vacíos para honrar a unos chicos valientes por amor a su tierra, más que por amor al dinero.
 
Parral puede y debe ganar el campeonato, Algodoneros a lo mejor ni comprarlo puede. ¿Qué tan caro costará a Delicias presumir de sus adquisiciones en el mercado foráneo? ¿Que tan barato saldrá coronarse a Parral con gente de casa? No hay más adjetivo que amor a la camiseta que se defiende con lo aprendido en casa, por gente que quiere su casa. Mineros es Parral y Parral es Mineros.
 
Lo más fácil es comprar cuando hay dinero. Lo difícil es fincar, dar con inteligencia a lo que es una pasión que mucho orgullo puede dar a un pueblo. Es trabajo difícil sembrar, pero sin siembra no hay cosecha.

En la mayoría de las plazas el estatal es una actividad meramente mercenaria. Ganar a como de lugar aunque, como en Camargo se gane una vez sin dejar huella.
 
Esto raya en criminal porque los habitantes en cada zona ven ese beisbol con ojos de amor cívico. El beisbol es sólo una manifestación de amor a lo de ellos y con él aman todo lo que en su ciudad hay de bueno. Mineros sí es de parralenses para parralenses. Parral ya no es la capital de mundo de la plata, pero siempre ha sido la capital del mundo del beisbol estatal. Ahora y antes, ahí se minan peloteros buenos.
 
La otra sorpresa fue que hube de viajar a Camargo y de ahí escuche a un hombre que fue catcher y ha narrado beisbol por años y no sabe que es un balk o engaño.
 
Dio sus opiniones y en señal de ignorancia narró las de quienes le llamaban por celular, todas equivocadas. No había para que hacerse bolas. En cuanto el umpire canta el engaño la bola queda muerta y no importa que pase después, los corredores avanzan una base.
 
Si hubo balk, el error en el tiro a primera no debió contar y sólo una carrera debió anotarse. De lo contrario no hubo balk y las dos carreras anotadas cuentan. No es cierto que se han dado hasta jomrones después de un balk. La bola queda tan muerta como el cerebro del narrador.
 
El balk protege al corredor. En todo engaño la intención es la misma y en todos la bola queda muerta de inmediato. De permitir que el pitcher, ya comprometido a tirar a home, tire a una base, no veríamos
robos de base.
 
Al beisbol estatal le falta seriedad. No es posible que en una final quienes informan al público se hagan bolas con las reglas. Pero también los umpires se hacen bolas.
 
Sería otra sorpresa que explicaran lo que sucedió en esa jugada. Quedó margen, debido a que el juego terminó 5-3, a que en Delicias se sientan robados. La jugada cambió el score de 3-0 a 5-0, favor Mineros.
 
¿Fue o no fue y que fue lo que fue? He ahí el dilema.
 
Todo está en el aire, la rivalidad continua. Yo si le voy le voy a los de casa, que otros le vayan a los invasores importados.