Las lecciones de una madre de 15 hijos Imprimir
Opinión - Columnas
Escrito por Lourdes Díaz López   
Viernes, 10 de Mayo de 2019 10:13

Lourdes Díaz López.

 

Mi madre es una mujer muy fuerte, pero ella no lo sabe. Tuvo 15 embarazos consecutivos, duró 11 años de su vida embarazada, pero ella siempre ha dicho que está enferma. Mi madre hoy tiene 80 años, tiene a 12 hijos vivos y más de 30 nietos. Camina, escucha y ve perfectamente, es autosuficiente, se puede atender sola sin problema.

 

Mi madre ha sido una mujer extremadamente dura con sus hijas, y extremadamente amable con sus hijos. Es un emblema del machismo de su generación, pero detrás de esa dureza de mujer, hay grandes lecciones y aquí unas cuantas palabras de mi madre:

 

Estudien para que tengan un buen trabajo, y si no, pues de todas formas trabajen para que no tengan que aguantar a un esposo solo porque las mantiene.

 

Den hermanos a sus hijos y así jamás estarán solos, pueden ver unos por otros.

 

Nunca dejen que nadie les escoja al marido, mucho menos hagan caso de habladurías porque eres tú quien dormirá con él toda una vida.

 

Una de las formas más sencillas de tener a un hombre a su casa es no decirle jamás que no al sexo aunque estés cansada. (Ella duró 50 años casada hasta que mi padre murió).

 

Cuando no sepas qué vas a hacer con tanto gasto, solo cree que Dios ayuda porque si lo hace.

 

Nunca des demás a nadie porque luego piensan que es tu obligación darles, nadie agradece cuando recibe a manos llenas.

 

No le hagas a tus hijas las cosas que ellas pueden hacer por sí solas, les harás un favor si aprenden a hacer algo por lo que luego puedan cobrar y trabajar en ello.

 

Donde sea que vivas, aunque sea bajo la sombra de un árbol, ahí debes arreglar y limpiar para que se vea limpio, eres tú la que merece estar en un espacio agradable, no lo hagas porque vendrá alguien a visitarte.

 

Viste bien si puedes, te ahorrarás muchas malas caras si te ven pudiente.

 

Invita a comer siempre a quien llegue a tu casa, aunque ya haya comido, un día podrás tener hambre y ese plato se te regresará con la invitación de algún desconocido.

 

Los indios no saben agradecer porque nadie les ha enseñado que agradecer sirve de algo, pero hay mucha gente que parece indio (ésta me parece cruel).

 

En un rancho solo tiene hambre la gente floja, porque se pueden sembrar y cosechar muchas cosas.

 

Cuando llegas a viejo, lo único que añoras es la compañía, todo lo demás deja de ser importante, busca la forma de llegar a viejo acompañado aunque sea pagando por una buena compañía.

 

La maternidad no es como lo representan esas lindas tarjetas que circulan por el Día de las Madres, la maternidad es dura y cruel, una madre y también los padres, pueden hacer por sus hijos cosas que se quedan hasta fuera de su alcance y lo que más abunda son hijos mal agradecidos. Más en la generación actual donde los hijos creen que lo merecen todo a cambio de nada, ven el sacrificio de los padres como obligatorio para obtener una vida cómoda al precio que sea. Nos estamos equivocando en facilitarles demasiado la vida, pero las madres de hoy, no tenemos el valor de poner restricciones a los hijos, carecemos de esa valentía de verlos crecer con dificultades y en honor a la generación pasada que sí pudo decir que NO a sus hijos y no dio a manos llenas, escribo las lecciones de mi madre, una mujer que dio vida a 15 hijos.

 

En honor a esa mujer que educó a 15 hijos sin que ninguno le saliera ni delincuente ni flojo.

 

Ella es Susana López Chávez, pero no usa internet ni redes sociales, no leerá esto. Sin embargo, segura estoy que en esas palabras de una mujer que jamás asistió a la escuela, existe sabiduría que las mujeres que hoy que sí hemos asistido, pero no hemos logrado llevar a la práctica muchas de esas ideas que nos resultarían útiles, no todas, desde luego, peo algunas de ellas.