Perfil humano. De país de paso a tercer país seguro Imprimir
Opinión - Columnas
Escrito por Eduardo Fernández   
Domingo, 23 de Junio de 2019 12:37

Eduardo Fernández.

 

El presidente Donald Trump después del acuerdo de posponer los aranceles declaró varias veces que México no había dado a conocer otros términos del mismo.

 

Obligado por la presión mediática y legislativa Marcelo Ebrard informó que si en 45 días no se reducía el flujo inmigrante hacia la frontera norte entonces nuestro país debería constituirse como un “tercer país seguro”.

 

El canciller admitió que se habían comprometido, además de enviar 6 mil elementos de la Guardia Nacional a la frontera sur, a recibir los inmigrantes que Estados Unidos regresara mientras decidía si aceptaba o no su solicitud de asilo.

 

Trump accedió a no aplicar los aranceles a cambio de que México se hiciera cargo de los inmigrantes que cruzaran la frontera norte. Lo anterior a pesar de que las leyes internacionales establecen que deben ser devueltos a su país de origen.

 

Para disfrazar la injusta obligación adquirida Ebrard dijo que nuestro país por razones humanitarias se haría cargo de los inmigrantes para evitarles las condiciones inhumanas en que los tienen las autoridades norteamericanas, como el hacinarlos en jaulas.

 

Ya sea por cuestiones humanitarias o para evitar una guerra comercial con Estados Unidos, México se echó a cuestas una enorme responsabilidad que difícilmente podrá cumplir pues el propio gobierno federal calcula que tan solo este año regresarán unos 50 mil inmigrantes.

 

Los albergues en las ciudades fronterizas ya están saturados por lo que no podrán recibir a decenas de miles más y los municipios no cuentan con recursos para afrontar los millonarios gastos diarios que implica el darles comida, alojamiento y servicios sanitarios.

 

La administración federal con todo y recortes no tiene un presupuesto adecuado para solventar los costos de manutención de los inmigrantes actuales y menos para los que devuelva Estados Unidos, con todo y la venta del avión presidencial.

 

El gobierno cambió su política migratoria de país de paso y puertas abiertas por una política más severa de deportación desde la frontera sur y en el resto del territorio mexicano. Las visas humanitarias ya se les entrega a cuenta gotas como también lo hace Estados Unidos con la admisión de asilo que beneficia si mucho al uno por ciento de los solicitantes.

 

México ya dejó de ser un país de paso y se está convirtiendo en un tercer país seguro, para bien o mal dependiendo de la perspectiva con que se valore tal política migratoria.