El alcohol y volante no se combinan: Seguro Popular Imprimir
Escrito por Redacción   
Jueves, 17 de Abril de 2014 13:04

El alcohol es una droga que genera una falsa seguridad en sí mismo y sobrevalora la capacidad para la conducción; aumenta las conductas impulsivas, agresivas y descorteses

La doctora Raquel González Ramírez, médica gestor del Seguro Popular, explicó que el alcohol es una droga que actúa sobre el sistema nervioso central ejerciendo un efecto depresor sobre sus funciones. Aunque existe una primera fase euforizante, su acción final es la sedación. También explicó que en su acción se distinguen cuatro fases, dependiendo de la cantidad de alcohol ingerido: euforia, alteración de la conducta, somnolencia y el coma etílico.
En una primera fase se produce una desinhibición del individuo tendiendo este a sobrevalorar sus capacidades y aparece falsa sensación seguridad en la conducción lo que provoca una pérdida del control emocional, volviéndose más agresivo y menos responsable, tendiendo a conductas arriesgadas y a infringir las normas.
Posteriormente alteración sensorial (visión y audición), disminuye la atención, la capacidad para calcular la velocidad y las distancias. Disminuyen los reflejos, la coordinación y aumenta el tiempo de reacción. Finalmente hay una pérdida del razonamiento, de la memoria, el habla, el andar y aparece somnolencia.
Repercusiones sobre el comportamiento del conductor, infravalora los efectos y las alteraciones que el alcohol tiene sobre su rendimiento en la conducción (por ejemplo, el típico “yo controlo”), suele tener una falsa seguridad en sí mismo y sobrevalora su capacidad para la conducción, lo que le llevará a tolerar un mayor nivel de riesgo.
Puede aumentar las conductas impulsivas, agresivas y descorteses, alteraciones en las funciones perceptivas, se reduce el número de movimientos oculares y estos son más lentos, por lo que recogemos menos información del entorno y esta es de peor calidad, se perciben peor las luces y las señales, especialmente cuando estas son de color rojo, se deteriora la convergencia ocular, necesaria para calcular correctamente las distancias, es más difícil calcular adecuadamente la velocidad propia y la de los otros usuarios de la vía.
Aparecen problemas de acomodación ocular a los cambios de luz, por lo que se pueden producir deslumbramientos con mayor facilidad. El campo visual se reduce, por lo que el efecto de visión en túnel puede producirse con más intensidad.
Recomendaciones del Seguro Popular: No manejes si has ingerido cualquier cantidad de alcohol, cualquier grado de alcohol por pequeño que sea, puede alterar tu capacidad de conducir, incrementando el riesgo de accidente
Debes evitar el consumo de bebidas destiladas (como la ginebra, el ron o el whisky), especialmente si sueles tomarlas calientes o combinadas con bebidas gaseosas ya que se absorben más rápidamente.
Cuando el tubo digestivo está vacío, la cantidad de alcohol que pasa a la sangre es mayor y lo hace en forma más rápida. Por ello, no es recomendable consumir alcohol sin haber comido nada. Ten en cuenta que en las personas menores de 18 años, mayores de 65, mujeres y personas muy delgadas, el efecto del alcohol puede ser mayor.
No creas el mito de que las siguientes estrategias reducen el grado de alcohol en sangre y con ello la probabilidad de accidente: hacer ejercicio, tomar chicles, caramelos, menta, masticar granos de café, beber aceite, fumar abundantemente, consumir cocaína, beber mucha agua, tomar clara de huevo, nunca mezcles medicamentos y alcohol antes de conducir.