La Jiribilla: Decepciona el libro ``Los Presidenciables´´ de Jorge Ramos Imprimir
Opinión - Jaime E. Rey
Escrito por Jaime E. Rey   
Martes, 31 de Mayo de 2011 12:16

Para vender libros se necesita un buen gancho y el periodista Jorge Ramos usa uno fuerte, que acaba por decepcionar, en su obra “Los Presidenciables, las entrevistas incomodas con los que quieren el poder y con los que ya lo tuvieron”. Mercadotecnia pura, el libro no es malo, pero se queda lejos de lo que su presentación promete. Abre rendijas a rincones poco conocidos por el pueblo, pero no del todo desconocidos porque para presumir nuestros políticos no tienen madre. Consiste de entrevistas que el reportero ha hecho en televisión. Los bytes televisivos rara vez tienen el peso que un buen libro requiere. Tampoco tiene señales de haber incomodado dramáticamente a nadie, como intenta convencer.  

 

Abundan en él preguntas que Jorge cree valientes, atrevidas e insólitas pero que sólo tienen respuestas de antemano conocidas que las hacen innecesarias.

 

Leyendo el libre constantemente recordé momentos comprometedores en las corridas de toros. Lo más interesante que el libro manifiesta  es la habilidad, muy taurina, de nuestros políticos para salirse por peteneras en momentos difíciles.

 

El toreado fue el reportero. Le dijeron lo que quisieron y lo que les convino. En las acusaciones, conocidas por todos, desarmaron a Jorge. Todos lo dirigieron a las instancias oficiales en las que nada se les comprobó.

 

Hasta Carlos Salinas le dice que el no sabía tener ni está convencido de tener un, hermano sinvergüenza. Si su hermano, Raúl, no incomoda al expresidente, ¿a poco lo incomodan preguntas que fildea como shortstop de ligas mayores?

 

Salinas le dijo algo muy popular entre los gringos que Jorge debía ya saber pues tiene tiempo viviendo en Miami: “I am not my brother´s keeper”.

 

Dijo Salinas que él se encargaba de los negocios del país, no de cuidar a su hermano. ¿Qué puede ser más cómodo que esa salida?

 

Jorge es buen reportero, tiene imagen y tiene el dominio de la mercadotecnia, arte del engaño, y lo demás que necesita para mantenerse en el dinero grande de su socorrida profesión.

 

Puede hacerle al toro y presumir, pero en su obra no enseña sangre de Miura.

 

No son valientes las preguntas que sólo tienen respuestas deshonestas. Se mezclan entre buenas preguntas demasiadas que no van a ninguna parte. Preguntas contestadas con un sí o con un no, ni son temerarias ni son informativas.

 

De éstas hay demasiadas en el libro, algunas rayan en ridículas. Preguntarle a un expresidente si se enriqueció durante su sexenio no le incomoda. Tampoco crea otra respuesta que un “no” terminante e indiscutible.

 

Todos los mexicanos sabemos que la respuesta es obvia. Es un no obligado que se compara con el innecesario sí del Papa a pregunta de si es católico.

 

Preguntarle a los candidatos si piensan enriquecerse si llegan a Los Pinos sólo puede causarles risas. El cuestionado debe pensar:

 

“Claro, pendejo, apoco crees que soy la Madre Teresa. Soy lobo hipócrita vestido de cordero. ¿Para que ‘chingaos’ crees que quiero el poder? ¿Para vivir en pobreza extrema”?

 

La respuesta, acompañada con trilladas babosadas conocidas de todos y creídas por nadie, intenta sonar como un “ni lo mande Dios”.

 

Al único que Jorge hizo tartamudear es al copetón, Peña Nieto, con preguntas sobre la muerte de su primera esposa.

 

Pero Dennise Maerker en un solo artículo, gratuito en internet, nos da más a conocer del candidato favorito para ganar la presidencia de lo que Jorge le sacó a él y a los demás entrevistados en todo su caro libro.

 

El libro es algo ameno pero no tiene nada de verdad interesante ni nada que no escucharemos de los candidatos hasta que nos mareen de aquí a julio de 2012.

 

Interesante me pareció el norteño Mario Fabio Beltrones, doña Josefina me parece insípida y de poca promesa. Ellos, El Peje, Ebrard, Creel y el copetón incomodan por lo poco presidenciables.

 

Suenan igual que todos nuestros políticos desde tiempos precolombianos. Algunos salen con algo más o menos nuevo, pero sin convencer. Elocuentes, maestros de la mentira.

 

No creo que a Jorge le parecieran sinceros, ni que crea haberlos incomodado. Se engaña infiriendo que pudieron temer hablar con él. Dudo que crea en su obra y en su llamativo gancho.

 

El libro se venderá poco. Jorge confió demasiado en su prestigio para vender algo que no inspira meditación. Ni incomodó a quienes incomodan al pueblo por antonomasia, sin publicidad fortuita.

 

Si México lee poco, lee menos las mentiras de los políticos. Veremos si alguien sale con algo verdaderamente nuevo e incomodo.