¿Por quién votar?: esa es la cuestión Imprimir
Opinión - Aída María Holguín Baeza
Escrito por Aída María Holguín Baeza   
Martes, 19 de Junio de 2018 05:05

 

Aída María Holguín Baeza.

 

Con el paso del tiempo, la decepción y el hartazgo de la ciudadanía (por percibir a todos los candidatos como “más de lo mismo”) se han hecho más evidentes. En peor de los casos, esa decepción y hartazgo se materializan en votos nulos o en el abstencionismo y, en el “mejor” de los casos, en la indecisión respecto a quién otorgarle su voto.

 

En el primer caso, es imprescindible comprender que anular el voto o abstenerse de votar nunca ha sido (ni es, ni será) una solución porque, como ya se ha dicho en diversas ocasiones en este mismo espacio de análisis y reflexión, el que siempre sale perdiendo, es el pueblo.

 

En cuanto a la indecisión de los electores (o sea, la duda de por quién votar), resulta necesario reconocer que también se trata de un importante porcentaje de electores que, en su momento, podrían cambiar la inclinación de la balanza (por más cargada que esté).

 

Por otra parte, no hay que olvidar que ante la pregunta ¿por quién votar? puede resolverse con el factor “voto útil” y que, ese factor, también es definitorio en los resultados electorales (como ya ha sucedido en otras contiendas de diferentes niveles). Esto, debido a que, luego de una necesaria reflexión, los electores suelen tomar conciencia de que su candidato no tiene posibilidades de ganar, provocando -en consecuencia- que opten por darle una verdadera utilidad a su voto, otorgándoselo al candidato que se encuentre ubicado en el segundo lugar de las preferencias electorales.

 

Entonces, y por lo pronto, los grandes problemas siguen siendo que el abstencionismo y el voto nulo son errores que muchos seguirán cometiendo, que la estrategia del voto útil aún no es bien aceptada por algunos, que -por ende- las opciones que hay no satisfacen las expectativas de los electores, y que los candidatos o partidos no han hecho gran cosa para cambiar esa triste y contundente realidad. Se trata pues, de un círculo vicioso que en lugar de achicarse, se ha ido agrandando y cada vez es más difícil decidir por quién votar.

 

Finalizo en esta ocasión citando lo dicho alguna vez por el productor, guionista y director de cine español, Pedro Almodóvar: “De golpe se acercan unas elecciones y no sabes a quién votar. Sé lo que no quiero votar, pero lo que quiero votar no lo veo. Eso produce una impotencia enorme y los políticos deberían darse por aludidos”.

 

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